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Viaje a Marruecos 10 dias

Del 26 de Noviembre al 6 Diciembre 2016 Día 1 Vuelo desde Madrid y noche en Marrakech       Empezamos nuestro viaj...

02 enero 2017

Viaje a Marruecos 10 dias


Del 26 de Noviembre al 6 Diciembre 2016


Día 1 Vuelo desde Madrid y noche en Marrakech

      Empezamos nuestro viaje el día 26 de Noviembre con la compañía de Norwegian hacia Marrakech a un precio de 70€ con 2 horas de vuelo.
Allí nos dirigimos a la oficina de Europcar para recoger el coche de alquiler contratado previamente por Internet. Para nuestra sorpresa en ese momento nos exigen hacer efectiva una fianza de unos 1.500 € y poder retirar el coche de alquiler que contratamos por 4 días a precio de 106€.

Ante la imposibilidad de contactar con nuestro banco en España nos vimos en la obligacion de contratar un seguro a todo riesgo de 84€ con una fianza más baja de 240€.Al final el alquiler nos sale por 190€. Recomendaríamos que antes de coger coche de alquiler miréis en varias compañias y tengáis en cuenta la fianza que se os paraliza y el seguro.
Al ser fin de semana desconocemos si habrá casas de cambio de moneda abiertas en la ciudad con lo que decidimos cambiar dinero en el aeropuerto, el cambio que se ofrece allí es de 10,40 dirhams por cada euro cuando el cambio oficial es de 10,70 dhs/€.
      Para sacar dinero en el cajero tienes que tener activa en tu tarjeta la opción sacar dinero en el extranjero pero si tienes banca on-line en ese mismo momento puedes añadir esa opción y sacar dinero.
Salimos del aeropuerto y nos dirigimos al aparcamiento para recoger el coche (un Hyundai pequeño), cuando localizamos el coche nos esta esperando un empleado de la compañia para darnos la documentacion.
Revisamos por encima el coche y vemos que tiene algunos desperfectos no reflejados en el contrato, el empleado nos dice que ya lo saben y que no nos preocupemos. La verdad no tuvimos ningún problema al devolverlo.  
Para guiarnos por carretera o ciudad utilizamos MAPSME que es una aplicación con mapas offline que nos acompaña en todos los viajes y nos hace de GPS.
Salimos por fin del aeropuerto en dirección a nuestro alojamiento Dar Fangui, que está situado  a pocos minutos andando de la plaza Jamaa El-Fna.
Si optáis por este alojamiento os aviso que es difícil de encontrar ya que su ubicación no se corresponde con la que viene en los mapas de MAPSME o Googlemaps. Tuvimos que preguntar a varias personas y ninguno lo conocía hasta una persona nos acercó hasta allí con lo que decidimos gratificarle con un par de dírhams. 

El alojamiento está bastante bien está muy limpio, es tranquilo, cómodo y además muy barato ya que nos costó unos 20 € (más la tasa de 2,5€ por persona) por noche incluyendo el té con pastas de bienvenida y un magnífico desayuno. Se paga en efectivo pero si preferís pagar con tarjeta la señora os acercara a otro riad para hacer el pago.

Te a la menta en Marruecos

Tras descansar un rato en la habitación. Fuimos a ver la plaza Jaama El -Fna y cenamos allí en un puesto, exactamente en el nº1 recomendado por el Trypadvisor.
Caímos allí un poco por casualidad porque empezamos a pasear por los puestos de comidas y enseguida te estaban ofreciendo la carta y sus productos.

Cenamos un Tajín de cordero, un plato de couscous con botella de agua ya que es un país musulmán y allí ellos no pueden beber alcohol en público. En algunos restaurantes ofrecen alcohol a los turistas, aunque no en todos ya que tienen que pagar una tasa muy alta por venderlo. Se pueden conseguir a precios económicos en ciertas licorerías del país. En Marrakech podéis conseguirlo en Carrefour Market en la zona de Gúeliz.

En el alojamiento Dar Fangui también puedes pedir vino pero a un precio desorbitado 18€ la botella.
Tomamos después un té a la menta aunque aquí solo te ponen un vaso y no una tetera pequeña como en la mayoría de los bares. El pan te lo cobran aparte y no es de los mejores que he probado estaba tieso los hay en otros sitios más tiernos  tipo bollo.

Después de cenar nos fuimos ya al alojamiento era muy tarde y había sido un día muy cansado por el viaje.


Día 2   Camino al desierto.

Nos dirigimos hacia el desierto con destino a Skoura que es donde dormiríamos ese día. De camino visitamos Ait Ben Hadou una ciudad declarada patrimonio de la Unesco por ser uno de los kasbah más bonitos. También visitamos Ouazarzate cuyo kasbah es el más grande y mejor conservado de Marruecos. 
Para llegar a Ait Ben Hadou hay que coger un desvío y solo tardareis 13 min. Las carreteras están en buenas condiciones y bien señalizadas con lo que no tendréis ningún problema para llegar a las ciudades.


kasbah Ait Ben Hadou
Ait Ben Hadou





En Ouazarzate aparcamos en la calle Mohamed V junto a la plaza Almowahidin, casualmente en frente de una licorería donde compramos unas latas de cerveza fría por 18 dírhams cada una.  Decidimos comer en la plaza donde existen varios sitios que aparte de comida típica marroquí también tienen comida rápida. Optamos por elegir el restaurante  The Habous donde tenían sándwich y pizzas. Nosotros comimos un menú que incluía un sándwich, patatas fritas y bebida por 40dirhams.
Después de la comida nos acercamos en coche hasta el kasbah pero no entramos ya que era ya bastante tarde y teníamos previsto visitarlo a la vuelta. Nos hicimos unas fotos y continuamos camino hacia Skoura a unos 45 minutos de allí. Ouazarzate es un buen sitio para dormir pero nosotros decidimos avanzar un poco más.

Taourirt Kasbah Ouazarzate
Llegamos a Skoura bastante tarde sobre las 18:30 y ya era casi de noche. Cuando llegamos cerca de nuestro alojamiento pasamos por una calle llena de puestos que ya estaban recogiendo. Antes de entrar al alojamiento kasbah la datte d'or se nos acercaron unas niñas a pedirnos dinero, pero nosotros no somos partidarios de darles nada ya que según dicen se acostumbran a pedir a los turistas y dejan de ir al colegio.
Ya en el alojamiento nos recibieron en el salón donde hay dos mesas largas con sillones bastante cómodos. Allí nos sirvieron una tetera de té a la menta como lo llaman allí pero que en realidad es té con hierbabuena con unos dátiles de acompañamiento. El té a la menta está muy rico y conseguiría que acabáramos enganchados al final del viaje. Después del té decidimos instalarnos y no salir a conocer el pueblo ya que era noche cerrada y no había nada que ver así que no os podemos decir nada de Skoura.




 El alojamiento es un sitio muy bonito, económico y muy cómodo, se llama kasbah la datte d’or y nos costó 18 € más la tasa de 1 € por persona.


  

  Día 3 camino a Merzouga y dunas Erg Chebbi

Amanecimos pronto para aprovechar el día, a partir de aquí empezaba realmente nuestra aventura por el desierto y qué mejor que empezar con un buen desayuno y si está incluido en el precio sabe mejor jeje. Nos dieron un té a la menta, unos dátiles que nos siguieron pareciendo realmente dulces, una tortita tipo crep con mantequilla, mermelada y miel, también nos ofrecieron tortilla pero dijimos que no.
          Al facturar la cuenta del alojamiento nos regalaron un bote pequeño de aguas de rosas y uno de aceite de argán. Por el detalle le dimos una propina de 50 dírhams y creo que pecamos de exceso, aunque el dueño se portó bien y tuvo el detalle después además de regalarnos un  pan grande y un queso fresco para comer.

Desierto Erg Chebbi de Merzouga

      Nos esperaban unas 5 horas y cuarto hasta Merzouga, y como sabíamos que las excursiones para dormir en el desierto salían como muy tarde a las 17:00, decidimos ir directos hasta allí para tener un poco de margen para contratar la excursión. El dueño del kasbah la datte d’or intentó que cerráramos la excursión con un amigo suyo, ésta consistía en una caminata en camello de 2 horas por el desierto, una cena y desayuno  en el campamento y una noche en una jaima para volver al punto de partida otra vez en camello.
El precio mínimo que nos dijo fue de 300 dírhams por persona así que no aseguramos contratarlo con él sino que ya lo decidiríamos al llegar allí.
Llegando a Merzouga en plena carretera intentaron pararnos para vendernos una excursión pero no hicimos caso y seguimos directo al pueblo a buscar un riad y contratarlo allí. Ya dentro del pueblo se nos acerco un guía en moto cuando aparcamos y tras negociar  con el entendiéndonos bien en español nos enseñó las fotos del campamento y optamos por contratarlo con él por 250 dírhams por persona.
         Fuimos a su Riad que se llamaba chez Julia donde comimos el pan que teníamos con unas latas de atún ya que el queso fresco que nos regalaron se había puesto malo. Nos sirvieron el té y nos dejaron comer en la terraza disfrutando de las vistas. Cuando regresó el guía le preguntamos si se podía conseguir alcohol allí, éste nos llevó a un hotel de camino al punto de inicio de la excursión donde se podían conseguir latas de cerveza por 25 dírhams y una botella de vino tinto por 100 dírhams, nos pareció un poco caro así que decidimos no comprar.
Cambiamos de vehículo y nos subimos por fin a los camellos, la experiencia es interesante para hacerlo una vez en la vida. Se va muy despacio y para subir y bajar las dunas necesita un cierto de equilibrio pero en seguida te acostumbras y sientes que serias hasta capaz de hacer la ruta a Tombuctú que son 40 días por el desierto jeje

Una vez en el campamento comprobamos que estaríamos solos a pesar de que tenía capacidad para 84 personas.













Después de instalarnos tuvimos tiempo de practicar un poco de sandboard por las dunas que fue divertido hasta que aparecieron a lo lejos dos perracos grandes que se fijaron en nosotros y vinieron corriendo y ladrando así que decidimos volver al campamento y ya no nos siguieron. Cuando anocheció pudimos ver las estrellas sin contaminación lumínica en un cielo muy despejado y la verdad es que el espectáculo fue bastante bonito.
Después nos dieron la cena, el típico Tajín de cordero que estaba bastante bueno.

Y posteriormente nos deleitaron con un espectáculo de tambores y canticos bereber.




Bueno ya solo quedaba dormir en la haima y nuestra experiencia en el desierto seria completa.
Dormimos bastante bien, te ponen mantas y no pasamos frío... el silencio te invita a dormir.

Día 4 Del desierto Erg Chebbi a Ouazarzate

Nos pusimos el despertador a las 6:00 para ver el amanecer.


Cogimos nuestra manta y nos subimos a una duna a esperar la salida del sol. Sinceramente hemos visto mejores amaneceres, pero hicimos las fotos de rigor y a desayunar. Nos pusieron pan con mermelada, mantequilla, miel,  dátiles, un bollo y un huevo cocido con te a la menta.

Al terminar volvimos a subirnos a los camellos y regresamos a Merzouga para recoger el coche y salir dirección a Ouazarzate haciendo algunas paradas.



La primera parada fue en Rissani para visitar su estupendo mercado. Aparcamos justo a la entrada del mismo y enseguida  se nos presentó un guía con chilaba marrón que se ofrecía a enseñarnos el mercado por 30 dírhams. No estábamos muy convencidos pero finalmente lo contratamos pero tras la visita debemos decir que el mercado se puede recorrer perfectamente por tu cuenta. Allí encontrareis casi de todo, y es famoso por su venta de burros, vacas, ovejas y cabras, merece la pena pasar a verlo.






La visita estuvo bastante bien ya que el guía nos llevó por todas las zonas del mercado, la zona de venta de animales, artesanía, especies, etc. Lo único que no nos gustó es que nos hiciera entrar en algunas tiendas en las que imaginamos se llevaba comisión ya que sólo queríamos ver el mercado. Al final compramos alguna cosa pero el regateo resulto bastante difícil. Tras una hora y cuarto nos despedimos del guía y fuimos a por el coche.
De allí continuamos hacia Jort donde nos bajamos del coche para buscar fósiles. Esta una zona de yacimientos y decidimos probar suerte aunque los que encontramos no eran muy grandes ni buenos. Aun así nos llevamos un fósil cada uno de recuerdo y continuamos hacia Tinghir donde teníamos pensado visitar la garganta del Todra.
         A la derecha de la carretera se ve una zona extensa plagada de pozos de agua, nos paramos para echar un vistazo y apareció un bereber en bicicleta pidiéndonos que fuéramos a visitar su tienda que se encontraba cerca. La verdad no disponíamos de tiempo y no teníamos intención de comprar. Es lo que tiene Marruecos, los comerciantes muchas veces son bastante insistentes para que entres en sus tiendas y si te niegas no les suele sentar bien.
En Thingir nos desviamos hacia la garganta del Todra, y en la misma carretera de acceso llegando a la garganta vimos varios restaurantes y  muchos puestos de artesanía, pañuelos, alfombras etc. Los tenían situados estratégicamente para vender a los turistas. Nos salimos del coche para ver estos bonitos cañones rocosos y sacamos las fotos de rigor para ya volver a Tinghir.




Allí hicimos una parada en el supermercado chez michelle para comprar un par de pizzitas pequeñas para cada uno, un dulce marroquí grande, y un refresco de naranja por solo 30 dírhams que dejaríamos para comerlo más tarde en un apartadero de la carretera.


Llegamos a Ouazarzate sobre las 18:30, ya era de noche y teníamos que buscar un sitio para dormir. Decidimos tomarnos un té a la menta en una cafetería y usar el wifi para buscar en booking posibles opciones. 
 Casualmente pertenecía a un hotel llamado Royal, así que preguntamos los precios  pero la camarera no los sabía, al rato apareció el dueño y nos ofreció una doble por 150 dírhams, pagamos el té (7 dhs/ud) y nos instalamos en la habitación. Era amplia, el baño y las camas eran cómodas pero no tenía calefacción y era muy fría.
El hotel estaba al lado de la plaza Almowahidin, y para cenar nos fuimos al restaurante Habbous que ya conocíamos el segundo día de viaje aunque esta vez pedimos solo un sándwich y optamos por probar la pizza y compartir. Mal acierto pedir pizza no estaba muy buena. Con la panza llena nos fuimos ya a dormir que ya había sido un día intenso

Día 5 De Ouazarzate a Marrakech

Empezamos el día tomando el pastel que teníamos del día anterior y un té con menta en la cafetería del hotel, al ir a recoger  el coche sin saber de dónde, apareció un vigilante que nos pidió 20 dirhams por tenerlo aparcado desde la tarde anterior, le pagamos y fuimos a visitar el kasbah taourit, la entrada nos costó 20 dirhams cada uno.
En la puerta un guía oficial se ofreció a enseñarnos el kasbah y el casco por unos 100 dirhams pero lo rechazamos. Al poco apareció otro no oficial que nos lo ofreció por 40 pero optamos por hacerlo por nuestra cuenta, el castillo por dentro son pasillos y salas apenas decoradas y se visita rápido. La visita al casco antiguo es bastante sencilla si bien tendrás que aguantar que te aborden todos los dueños de tiendas.
Al terminar la visita continuamos a Marrakech pasando por el puerto de atlas.



Esta vez no hicimos ninguna parada exceptuando en la gasolinera antes de entrar en el centro de Marrakech. Encontrareis aquí muchas gasolineras Aparcamos en la moderna zona de Gueliz, para visitarla y comer allí, todo es zona azul pero los parquímetros están sellados así que los que recaudan son un montón de gorrillas.  Elegimos el restaurante Amal ya que lo recomendaban en tripadvisor pero hemos de decir que nos decepcionó. Pedimos de primero un plato degustación que era escaso y malo, de segundo carne asada que no estaba del todo mal y una pizza calzone muy mejorable, la comida fue escasa para los 140 dirhams que nos costó.
Cerca de allí hay un supermercado Carrefour que vende bebidas alcohólicas donde comprar cervezas frías por 15 o vino a partir de 44 dirhams.
         Recogimos el coche tras pagar al gorrilla 3 dirhams y fuimos al aeropuerto a devolver el coche, una vez allí nos dirigimos a la zona de taxis para coger uno que nos llevara al alojamiento, allí solo llegan los grand taxis que no tienen parquímetro así que tendréis que negociar el precio. El jefecillo de los taxistas nos pedía 220 dirhams por llevarnos al centro de la medina, le ofrecimos 100 que ya era carísimo y no aceptó, así que nos dirigimos hacia donde había mas taxis para negociar directamente con un taxista y en ese momento nos dijo que aceptaba los 100 dirhams. Es mejor decir que te vas a la parada de autobús y conseguir un precio más cercano a 50.
De allí fuimos al mismo riad del primer día donde nos recibieron otra vez con té y pastas, tras instalarnos salimos directos a la plaza Jamaa Fna para ver el ambiente. Siempre está llena de gente, hombres cantando y tocando los tambores, mujeres que te tatúan con henna,  contadores de historias, encantadores de serpientes, etc. hasta bien entrada la noche.


mujeres en la plaza Jamaa Fna que tatuan con henna

Allí nos paramos en un espectáculo en el que unos hombres disfrazados de mujeres con velo bailaban la danza del vientre. Como nos vieron grabando unos segundos se nos acercaron para pedirnos dinero y les dimos 1 dirham.
Paseamos también un poco por la parte del zoco más cercana a la plaza ya que el resto de tiendas estaban cerradas a esas horas. No es recomendable alejarse por la noche de la plaza ya que las calles son muy oscuras y puedes verte en algún apuro, a nosotros no nos pasó nada pero si que nos ofrecieron hachís en varias ocasiones.



         Volviendo a la plaza decidimos probar un zumo en uno de los numerosos puestos que hay, en concreto acabamos en el número 5. Pedimos un zumo de granada por unos 10 dhms y hay que decir que estaba realmente malo, no era un zumo si no una especie de batido de color rosa que sabía a cualquier cosa menos a granada, más adelante probaríamos el auténtico zumo de granada exprimida.
 Para cenar compramos una pastela de pollo y bebida en el restaurante Toukal que se encuentra en una esquina de la plaza y lo llevamos al hotel para descansar un poco del bullicio. La pastela es un pastel hecho de carne de pollo o paloma envuelto en capas de crep dulce con canela espolvoreada. Es un primer plato mezcla dulce y salado que está muy bueno.





Día 6 Marrakech (Marrás así lo pronuncian allí)

Nos quedaba mucho por ver en Marrakech y empezamos a visitarlo después de un buen desayuno en el riad.



Primero nos acercamos a la medersa Ben Youssef que es la escuela más grande Marruecos, en su tiempo albergó hasta 800 estudiantes. El precio de la entrada es de 10 dhms.  Es muy bonita y su interior es bastante grande repleta de pasillos, patios y habitaciones, 
Al salir nos dirigimos al Palacio Badi. La entrada cuesta 10 dhms  Es un palacio con un patio bastante extenso y es agradable pasear por él y ver la inmensidad del lugar. En su día debió ser mucho más espectacular.
Tras esta visita fuimos al Palacio Bahía cuya entrada cuesta 10 dhms. Este palacio está restaurado y es muy bonito con su arquitectura árabe, con sus arcos y patios que invitan al descanso.
A la salida vimos una pastisserie y entramos a probar los dulces típicos marroquíes. Compramos una caja de 250gr por 37,5 dirhams, y serian una docena de dulces pequeños pero muy melosos y rellenos de pasta de almendra con sabor a mazapán y que llenan bastante. También vimos que hacían un batido a base de aguacate que habíamos visto beber a bastante  gente en Marruecos y nos decidimos a probarlo. El vaso grande nos costó 14 dirhams cada uno. El batido estaba muy bueno y nos sentó muy bien ese chute de energía para seguir paseando por el zoco. 
Estos son los diferentes zocos que hay. Pero es mejor ir sin previa organización y perderse entre las callejuelas.
1. Zoco Rahba Kedima. Situado en la plaza vieja, este es el zoco donde puedes encontrar desde ungüentos usados por los sanadores hasta verduras y aves .
2. Zoco el Batna, es el zoco de las pieles que se venden listas para trabajarse.
3. Zoco El Maazi o de las pieles de cabra.
4. Zoco Zrabia, es el mercado principal de alfombras.
5. Zoco El Kebir, es el zoco de las pieles trabajadas o marroquinería.
6. Zoco Fakharina.
7. Zoco Siyyaghin, es el mercado de las joyas.
8. Alcaicerías, este es el lugar donde antes se ofrecían las mercancías más valiosas, ahora se vende sobre todo ropa.
9. Zoco Smata,de las babuchas y los cinturones.

Eran las 14:00 y ya tocaba comer, estaba vez optaríamos por comida rápida, y comimos una hamburguesa  en un restaurante de la calle Bani Marine, una de las calles que llega a la plaza. Estaba buena y nos costó barata, 25 dirhams con bebida y patatas. 
Para hacer la digestión nos tomamos un té a la menta por 10 dhms en el café Roxe con ambiente local donde descansamos en su terraza viendo el incesante bullicio de gente pasando de un lado a otro. 
Después de esto ya era todo relax, ya estaban hechas todas las visitas culturales previstas excepto las tumbas Saadíes que no nos dio tiempo. Volvimos a visitar por última vez la plaza Jamaa Fna y el zoco para despedirnos de Marrakech hasta la próxima. Volviendo al riad compramos comida para llevar al alojamiento en el mismo sitio donde comimos, esta vez pedimos unos bocatas chawarma que nos costaron 21 dirhams cada uno.
Nos llevamos de Marrakech la sensación de una ciudad fascinante a la que habrá que volver. 

Día 7 Casablanca y Rabat 

Hoy tocaba visitar dos ciudades.  Iríamos en tren a Rabat parando en Casablanca para ver un poco la ciudad y sobretodo la famosa mezquita Hassan II. Desayunamos temprano y salimos a buscar un taxi para ir a la estación, cerca del alojamiento había un petit taxi cuyo conductor se negaba a encender el taxímetro y nos pedía 50 dhms No hubo manera de negociar con él así que continuamos andando y, al momento vimos un grand taxi que accedió a llevarnos por 30 dhms. 
Cogimos el tren a las 8:45 y llegamos a la parada Casa Voyaguers sobre las 12:00, el billete  nos costó 39 dirhams por persona en segunda clase. El tren era cómodo y limpio.
Al llegar a Casablanca dejamos las mochilas en un almacén de paquetería que hay justo a la izquierda de la salida, y como no, hubo que regatear duramente el precio ya que nos pedían 80 dhms por dejar las dos mochilas unas 4 horas. Tras un poco de regateo no parecían querer bajar apenas el precio así que dijimos que no nos importaba llevar las mochilas en el taxi e hicimos el amago de irnos y en ese momento aceptaron 20 dhms por las dos. 
Ya fuera de la estación varios taxistas nos ofrecieron llevarnos al centro por precios fijos bastante altos y cogimos el tranvía cuya parada está en frente de la estación, el  viaje cuesta 18dirhams ida y vuelta, si cogéis varios tickets coger cada uno el suyo ya que un billete sólo es válido para cada persona. 
Nos paramos en la plaza Mohamed V y fuimos caminando un rato hasta la mezquita y parando en un supermercado para comprar algo de comer. Ya llegando a la mezquita apareció un tipo raro corriendo y cantándonos a gritos “I’m very happy to say fuck you!”, en fin un loquín.  
Una vez allí accedimos a la oficina de venta de tickets para la visita de las 14:00 que es la única que hay los viernes.  La visita es guiada en varios idiomas por 120 dhms y dura poco más de media hora. El interior de la mezquita es impresionante por lo grande y bonita que es, pero el precio nos pareció caro. 


A la salida empezó a llover bastante fuerte así que paramos un taxi que nos puso el taxímetro y nos costó unos 30 dhms hasta la estación. Una vez allí recogimos nuestras mochilas y compramos los billetes a Rabat.
         A partir de aquí fue un poco caótico ya que el tren se retrasó más de una hora y encima las pantallas indicaban andenes equivocados y nadie sabía donde pararía el tren a Rabat, ni siquiera un responsable que había en los andenes. Tras un poco de nerviosismo vimos que mucha gente salía corriendo hacia el andén más alejado y una señora marroquí nos indicó que ese era el tren dirección a Rabat así que seguimos a la gente y lo cogimos. 
Llegamos a Rabat Agdal sobre las 18:00, de camino al alojamiento nos paramos en un supermercado a comprar algo de comer y en la licorería Nicolás que está en la calle Dayet Aoua donde compramos unas cervezas frías por 15 dhms y una botella de vino por unos 45 dhms.
Teníamos dos noches en los apartamentos Studios Taha, llegamos al punto donde indicaba el mapa y no fuimos capaces de encontrarlo ya que como suele pasar en Marruecos la ubicación real de los sitios no se corresponde con la indicada en los mapas. Después de llamar por teléfono que no dio señal, dar unas cuantas vueltas por la zona y preguntar a varias personas desistimos y decidimos tomar un té en una cafetería cercana para relajarnos y pensar que hacíamos. Finalmente enviamos un sms y el dueño de los apartamentos vino a recogernos.
         Una vez instalados ya reconfortaba tener donde dormir. El apartamento es muy amplio, con dos camas y sofá. Tiene nevera, un horno pequeño para calentar y algo de menaje.

















Cenamos allí con el vinito y a dormir.

Día 8 Rabat 

         No teníamos nada para desayunar así que ya buscaríamos algún sitio más tarde en Rabat, cogimos por 6 dhms el tranvía hasta la plaza de 16 de noviembre para visitar la tumba y la torre de Mohamed V.








      La entrada es gratuita y se visita el patio, la torre Hassan y la tumba expuesta al público cerca de la mezquita. Desde allí nos dirigimos a la zona amurallada del Kasbah des Oudayas por el paseo de la ribera del río Bu Regreg. Si decides tomar algo en alguna de las cafeterías del paseo os avisamos que los precios son europeos. 



         
      La zona del kasbah está compuesta de callejuelas, casas de color azul y blanco y una fortaleza en la parte alta. Se llama así porque en la antigüedad habitaba aquí  la tribu árabe de los Oudaya, que se estableció aquí para defenderse de los invasores y los piratas. Nada más entrar por la puerta de la muralla un chico se nos ofreció como guía pero insistimos que íbamos por libre, os pasara en casi todo marruecos, en medinas, sitios turísticos, mercados, etc.





         Desde allí fuimos a la medina que es relativamente cuadriculada y por tanto más fácil de recorrer que la de Marrakech, nos dimos una vuelta por su zoco donde nos llamo la atención un puesto de bebida de caña de azúcar, en el que se agolpaban gente a pedir su zumo por unos 5 dirhams. Lo probamos y la verdad es que estaba muy rico, muy dulce y repetimos, más tarde vimos un puesto de zumo de granada donde pensamos en quitarnos la espina del malísimo zumo de la plaza Jamaa Fna, pero como lloviznaba y había cola decidimos dejarlo para más adelante.
         Salimos de la medina para conocer la zona nueva que no tiene mucho que ver pero nos sirvió para desayunar en la cafetería le Petite Duchesse un té a la menta y unos bollos que ya nos hacía falta. Muy cerca de allí aprovechamos para imprimir las tarjetas de embarque en un cyber por 3 dhms, cerca de la calle Rue Porte Maoun, aunque os encontrareis varios cybers más por la zona.
         Ya era hora de comer así que regresamos a la medina donde teníamos localizado el restaurante Dar la Medina. Es muy recomendable ya que es tranquilo, limpio, cómodo, la comida y el servicio son muy buenos. Pedimos una ensalada marroquí, unos pinchos mixtos y un sándwich de poulet. En total nos costó 91 dirhams. 






         Después de comer nos dimos la última vuelta por la medina para despedirnos y al empezar a llover bastante fuerte decidimos coger el tranvía para volver al hotel a descansar un rato antes de salir a cenar algo.
Ya de noche fuimos andando hasta la Avenida Oqba con varias cafeterías y restaurantes modernos donde nos tomamos otro té en la terraza de la cafetería Diva. Cerca de allí localizamos un sitio de comida rápida llamado sandway donde compramos una hamburguesa de carne y otra de pollo para llevar, de camino al apartamento paramos en la licorería Nicolás para comprar unas cervezas y terminamos el día plácidamente en el Studio Taha ya planeando el próximo día en Meknes.

Día 9 Meknes

Salimos temprano hacía la estación de Agdal dónde desayunamos por 28 dirhams un zumo, té, bollo y pan con mantequilla y mermelada.


Cogimos el tren a las 9:00 y llegamos a la estación Gare Al Amir Abdul Kader en Meknes a las 11:30 nos costó 69 dirhams por persona. Los taxis a la salida de la estación aplicaban precios fijos altos por llevarnos a la medina así que caminamos 100 metros hasta una calle principal y paramos un petit taxi con taxímetro que nos llevó al Riad Malak muy cerca de la plaza El Hedhim por unos 10 dhms.
  Una vez instalados fuimos a visitar la Bab Mansour que es la puerta más grande de Marruecos y realmente bonita, después fuimos al mausoleo de Moulay Ismail pero estaba cerrado por su restauración. Como llovía un poco decidimos no ir hasta los establos reales ya que estaban un poco retirados así que se nos quedaron por ver además de la prisión de kara que está cerca de allí.
Desde allí nos dirigimos a la plaza el Hedhim para ver su ambiente, es muy grande y está llena de cuentacuentos, encantadores de serpientes, músicos y demás artistas, está muy animada pero no tanto como la de Marrakech.

En un lateral de la plaza se encuentra un pequeño mercado cubierto de comida y especias. Desde el extremo de la plaza se puede acceder al zoco que está dividido en varias zonas. La más cercana a la plaza es la más concurrida pero los puestos son sobretodo de ropa barata china, y si os adentráis un poco más en la medina encontraréis otras zonas donde los artesanos trabajan la madera, el hierro, etc.




Tras un par de vueltas por el zoco volvimos a la calle principal donde nos paramos a tomar un té en el café Zahra  por 10 dirhams.


Plaza el Hedhim
Nos atendió un camarero muy amable y sonriente, este un buen sitio para observar el ambiente de la calle Dar Smen. Nos gustó bastante el sitio así que volvimos a tomar otro té más tarde.

Muy cerca de allí encontramos un sitio de comida rápida donde pedimos un bocadillo de chawarma que ya habíamos probado y sabíamos que nos gustaba.
Regresamos a la plaza para disfrutar de su animado ambientillo hasta que empezó a llover fuerte. Entonces vimos un café al final de la plaza y nos sentamos en la  terraza que estaba cubierta. Esta vez no nos pusieron tetera si no un vaso más grande con mucha hierbabuena fresca. Nos costó un poco más caro de lo habitual, unos 15 dirhams pero por resguardarnos de la lluvia y por las vistas a la plaza mereció mucho la pena.




Cuando escampó nos dimos otra vuelta por el zoco hasta que anocheció, momento en el que regresamos a la plaza a comprobar el ambiente nocturno. Aunque era bastante tarde seguía habiendo algunos artistas y gente cenando en los puestos de cacerolas con caracoles cocidos. También había puestos de zumo de caña de azúcar que tanto nos gustó así que nos tomamos el último. 


Ya había sido un día intenso y nos fuimos a cenar al alojamiento y a dormir. De camino compramos una pizza y un bocadillo para llevar en el Miams Food cerca de nuestro riad. La verdad es que abusamos un poco de la comida rápida, pero estábamos un poco cansados ya de la comida típica marroquí y nos pareció mejor opción.

Día 10 Fez 

Tomamos en el riad el típico desayuno marroquí que tanto nos gustó y salimos a la calle principal para coger un petit taxi hasta la estación.

Llovía mucho y todos pasaban llenos hasta que por casualidad apareció uno libre y pudimos cogerle. Un poco más adelante recogió también a otra señora que iba en el misma dirección así que lo compartimos. Allí es normal compartir taxis.
Cogimos el tren hasta Fez que nos costó 22 Dhms y tardó unos 50 minutos. Allí también llovía así que cogimos un grand taxi a la salida que nos llevó hasta la Bab Jouloud por 40 dhms. Tras meternos en la medina nos costó un poco encontrar el Dar Rabha ya que como siempre la ubicación real no se correspondía con su posición en los mapas. El precio fue de 200 dhms incluida la tasa. 
En la puerta hay varios guías oficiales que se ofrecen para guiaros por la medina por unos 120 dhms en una visita de unas 2 horas pero nosotros preferimos hacerlo por libre. No es necesario contratar un guía para recorrerla ya que a base de dar vueltas y utilizando el mapa en el móvil o en papel consigues ver todo lo interesante. Eso sí es importante tener una aplicación, por ejemplo Maps.me o googlemaps.
         Una vez instalados salimos a visitar la medina empezando por sus calles principales como son Talaa Shigira y Talaa Kebira.




           
      Tras varias vueltas por el zoco acabamos en una plaza junto a la Bab Rcif que estaba bastante animada y como llovía nos sentamos en una terraza cubierta a tomar un té que ya nos apetecía. Nos pusieron una jarra grande con hierbabuena fresca 20 dirhams. Esta plaza es muy céntrica  y allí acabamos varias veces en nuestra visita por la medina. Allí nos tomamos más tarde otro zumo de caña de azúcar mientras veíamos a la gente comer caracoles en los puestos callejeros.
Desde allí fuimos a comer a la zona de la fuente de Batha que se encuentra fuera de la medina. Vimos un sitio de bocadillos donde había varios marroquíes comiendo así que nos sentamos y pedimos dos de pollo con refresco, por 20 dhms cada uno. Era muy barato pero la verdad es que estaban bastante malos.

Muy cerca de allí fuimos a tomar un té en el café Granada para quitar el mal sabor y hacer la digestión, el precio fue de unos 8 dhms.
Aún teníamos pendiente la visita a la curtiduría Chouara así que fuimos directos para allá. Para verla es necesario subir a la terraza de alguna de las muchas tiendas que hay a su alrededor.
Os abordarán en todas ellas para que entréis en la suya alegando que tienen mejores vistas que el resto, y en realidad si que hay vistas diferentes. Unos os pedirán 10 dhms y otros nada, pero nosotros decidimos pagarlo y así evitar que nos dieran la lata convenciéndonos para comprar cosas. Creemos que tampoco es necesario pagarlo, pero en la terraza que nosotros si pagamos vimos las tres zonas de proceso del tinte. Y aunque no pudimos verlos trabajando porque estuvo lloviendo, las vistas de la curtiduría son muy bonitas y  se tiene una buena perspectiva de la ciudad de Fez.




Curtiduría Chouara de Fez
De vuelta al zoco nos paramos en un puesto donde había un tipo con chilaba haciendo zumos de granada, era por fin la oportunidad de probarlo así que nos tomamos uno que nos costó 10 dhms. Este si estaba realmente bueno.

También decidimos probar  los frutos del madroño que venden bastante por allí y el cucurucho nos saló por solo un dírham.
Se estaba haciendo tarde y queríamos ver un poco el barrio andalusí así que fuimos para allá y como no teníamos casi tiempo sólo subimos por la calle principal Llegamos hasta una puerta que había detrás un cementerio bastante grande y volvimos para abajo hacia el río. Esta zona parece más pobre y es curioso de ver por el contraste y los pocos turistas que hay. Eso si no recomendaríamos recorrerlo después del anochecer ya que van cerrando los puestos y se quedan las calles un poco solitarias. En realidad no recomendaríamos recorrer ninguna medina por la noche por si acaso y menos la de Fez teniendo en cuenta la mala fama que tiene. 
Ya de noche regresamos al dar Rabha para descansar un rato. Una vez allí hablamos con el propietario para que nos dejara algo de desayuno para llevar, ya que nos iríamos temprano al aeropuerto. Nos dijo que tendríamos que coger un grand taxi porque está situado a unos 15 km y se ofreció a pedirnos uno por 150 dirhams. Ante el temor de no encontrar ninguno tan temprano para negociar un precio inferior accedimos su oferta. Suponemos que el hombre se llevaría alguna comisión pero ya nos dio igual.

A la hora de la cena salimos a buscar algo barato porque teníamos el dinero muy justo para el taxi, nos metimos en un restaurante que había fuera de la medina muy cerca de donde habíamos comido. Antes de entrar debido a la necesidad regateamos hasta el precio de la comida jeje y conseguimos dos bocadillos para llevar de pan marroquí de pollo muy buenos con patatas fritas por 50 dhms. Le debimos hacer gracia al dueño porque nos enseñó un antiguo y curioso cine al que se accedía desde el restaurante.

Recogimos la comida y nos fuimos al hotel a disfrutar de nuestra última cena en Marruecos. 


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