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04 enero 2017

Viaje a Bulgaria 8 dias

Catedral Alexander Nevski

Del 19 al 26 Octubre 2016

DÍA 1: Llegada a Sofía

     Volamos Desde Madrid a Sofía en Ryanair por 37€. Aterrizamos en la terminal 1 del aeropuerto que es bastante pequeña. Nada más salir los taxistas se apelotonaron ante nosotros ofreciéndonos sus servicios pero nosotros ya teníamos coche de alquiler.
Sacamos allí unos 700 levas en el cajero con un cargo de 2€ de comisión
      Preguntamos por la localización de la oficina de Europcar y nos indicaron que estaba en la terminal 2, intentamos ir andando pero está bastante lejos. Hay un autobús gratuito (shuttle bus) que hace viajes entre las dos terminales y su parada está justo en la puerta de salida y decidimos cogerlo.
Localizada la oficina de Europcar, recogemos el coche un Opel corsa de color amarillo pálido que nos resulto fácil de encontrar en todo momento donde lo aparcábamos. El precio del alquiler fueron 102€ por 8 días, sin gps ya que utilizaríamos la aplicación de móvil maps.me que tan bien nos ha funcionado en otros viajes.
      Si no tenéis esta aplicación gratuita os la recomendamos ya que su gps funciona también off line descargándote antes los mapas. En el momento de recoger el coche os pedirán una fianza de 800€, tenerlo en cuenta o no podréis alquilar el coche.
      Ya con el coche fuimos al hotel E- Sport, cuyo precio por noche fue de 20 € por la habitación doble donde dormiríamos dos noches. Por fuera no parece un hotel sino una casa particular. Tiene un aspecto bastante feo pero dentro la habitación está bastante bien, en el baño no hay separación entre la ducha y el wc, te encontraras muchos alojamientos así. Está bastante bien situado aunque dentro de la zona de aparcamiento de pago, que rodea casi toda la zona del centro de Sofía. Decidimos no dejarlo allí y llevarlo a una zona libre cerca del centro. La dueña del hotel nos dio un plano turístico donde pudimos ver claramente las calles de estacionamiento regulado.
      Nos costó bastante encontrar aparcamiento y como no había manera vimos un hueco en la acera y allí lo aparcamos.  Es curioso ver donde aparcan los búlgaros, las aceras están llenas de coches hasta casi no haber sitio para los peatones.
      Por la tarde, después de comprar las primeras birras búlgaras  pasamos al museo militar que estaba muy cerca de donde aparcamos, los jardines son gratis, y tienen expuestos tanques y aviones militares de guerra, La entrada al museo cuesta 10 levas (unos 5 euros)

MUSEO DEL EJERCITO DE SOFIA

      Continuamos hacia el centro parando en un local de comida rápida donde comimos unas porciones de pizza y aprovechamos para probar el boza que es una bebida agridulce espesa y marrón que que no nos gusto mucho. Más adelante le daríamos otra oportunidad pero no hicimos más que confirmar nuestra primera impresión.
      Después nos recorrimos la zona centro de Sofía durante unas horas para hacernos una idea de la ciudad. En la parada de metro Sofía University localizamos un supermercado donde nos compramos la cena y un par de los famosos yogures búlgaros grandes para el postre.


Fuimos a por el coche y ya para el hotel.

DIA 2: Monasterio de Rila y Sofía

      Al día siguiente nos levantamos pronto para salir hacia el monasterio de Rila. Está bastante lejos de Sofía y se tarda unas 3 horas y cuarto en llegar, pero aun así decidimos ir ya que está declarado patrimonio de la UNESCO.

MONASTERIO DE RILA















       
      Saliendo de Sofía por el norte nos fijamos en un barrio de bloques enormes típicamente socialista bastante degradado y decidimos intentar visitarlo a la vuelta.

       Tras el largo viaje llegamos por fin al monasterio, la verdad es que es muy bonito y bastante grande, la entrada es gratuita pero cobran 3 levas en cada una de las exposiciones del recinto. Hay un aparcamiento en la puerta de entrada que cuesta 4 levas, podéis aparcar en la carretera un poco antes o después del monasterio y ahorraros ese dinero.


      Después de la visita podemos deciros que aunque el monasterio es bonito e histórico, a no ser que os sobre mucho tiempo u os interese mucho este monasterio, no recomendaríamos ir hasta allí  ya que el viaje es muy largo e incómodo y los pueblos por los que se pasa no tienen ningún interés. Se tarda en llegar como más de 3 horas.
      Regresamos a Sofía parando primero en el barrio socialista situado entre la estación de metro Slivinitsa y la carretera 18.
      Nos resultó curioso y atractivo ver la decadencia de estas colmenas humanas típicas del antiguo régimen soviético.       Dando una vuelta por este barrio vimos un quiosco de comida donde probamos la batnisa que era un bollo de hojaldre con queso.







      Ya en el centro de Sofía, aparcamos en la acera de una zona libre y nos dispusimos a pasar la tarde recorriendo el centro.
Visitamos la Catedral Alexander Nevski, una de las mayores catedrales cristianas ortodoxas del mundo cuya entrada es gratuita. A la salida encontraras un mercadillo con varios puestos de antigüedades.

Catedral Alexander Nevski

Muy cerca de allí está la iglesia Rusa de San Nicolás que también es gratuita.

IGLESIA RUSA EN SOFIA



      Fuimos al mercado central y a la catedral Sveta Nedelya también de entrada libre. Junto a ella se encuentra la iglesia de San Jorge que siempre encontramos cerrada.

Nos acercamos a visitar la estatua de Sofia símbolo de la ciudad.



Ya de noche nos paseamos por el Bulevard Vitosha que es una calle peatonal llena de cafeterías y restaurantes con mucho ambiente, donde nos tomamos un par de cócteles en una terraza cubierta.
      Sobre las 20:30, pasando por el Palacio nacional de la justicia, fuimos a recoger el coche para ir a cenar al Pop Lite, un restaurante típico tradicional con espectáculo. Pedimos una ensalada de pepino que estaba buena,  y también un plato con diferentes tipo de carne típicas de allí, que estaban bastante especiadas y sabían muy parecido. Otra curiosidad que probamos fueron las croquetas de perejil que tenían un sabor bastante fuerte.









Desde allí nos fuimos al hotel.

DIA 3: Plovdiv y Kazanlak

      Salimos de Sofía muy temprano en dirección a Plovdiv, una de las ciudades más antiguas de Europa. Tardamos unas 3 horas en llegar por la autovía A-1. Tras aparcar en una zona libre en el bulevar Maritsa a la orilla del río, fuimos caminando al casco antiguo donde pueden verse varias casas y mansiones típicas búlgaras.


Plovdiv

Plovdiv

       Subiendo desde la oficina de turismo a la parte alta existe un mirador para contemplar toda la ciudad, son las ruinas de la antigua Eumolpias, en lo alto de la colina Nebet Tepe. Cerca está el teatro romano y fuimos a visitarlo. La verdad es que se ve bastante bien desde fuera pero si te interesa mucho la historia y dispones de tiempo el precio de 3 BGN adultos,1 BGN Alumnos y estudiantes y la visita guiada 15 BGN (grupo entero). Los guías se encuentran en la Casa de Balabanov.
      También visitamos las iglesias de San Konstantin y Elena y la iglesia Sagrada Madre de Dios.
Bajamos después a la zona nueva y nos tomamos algo en un café moderno situado en el antiguo estadio romano, desde donde se observan las gradas. Es un lujo tomar este café en este lugar con historia a precio muy barato. Alrededor se encuentran tiendas de todo tipo y un ambiente moderno.


Teatro romano en Plovdiv


Teatro romano en Plovdiv

      Seguidamente entramos en la mezquita Djumaya para visitarla, sólo tuvimos que quitarnos los zapatos. Es muy bonita y bastante grande y la decoración es en blanco típico árabe.

Antiguo estadio romano junto a la mezquita Djumaya

      Recorrimos la calle peatonal Knyaz Alexander I, y en un puesto de comida compramos para llevar unos perritos en bollo de hojaldre y una especie de pizza con huevo que nos tomamos en el parque Tsar Simeón.
Volvimos al coche y partimos para llegar a la tumba tracia de kazanlak antes de las 17:00. La tumba es una réplica exacta a la original, es muy pequeña pero si os llama la curiosidad por verla la entrada cuesta 3 BGN.

Tumba tracia de kazanlak
 

      Otra curiosidad que encontrareis en toda Bulgaria son carteles pegados en los arboles y farolas de personas fallecidas recientemente o como mucho un año que es lo permitido, para honrar a sus muertos.
Tras visitar kazanlak que tampoco tiene mucho que ver nos fuimos a dormir al alojamiento que era Suites Bulgari con un precio de 23 euros la doble más la tasa de 0,40 € por persona. Cenamos allí comida rápida que compramos en un supermercado.
      Es el mejor alojamiento que tuvimos durante todo el viaje. La habitación era muy amplia, tenía una cama muy cómoda, un sofá, nevera, algo de menaje, jarra de aluminio para calentar agua, tv, wifi y un baño bastante grande. Muy recomendable.



Este alojamiento no tiene recepción y tuvimos que pedir la llave en un restaurante que hay a la vuelta de la esquina que es de mismo dueño.

DIA 4: Shipka, Tryavna y Veliko Tarnovo

      Amaneció el día muy nublado. Salimos pronto y cogimos el coche directos a Shipka para ver el monasterio Shipchenski que es una bonita iglesia ortodoxa muy decorada de cúpulas doradas.

Monasterio de Shipka


     

      La próxima parada seria en el monumento de Buzludzha, conocido como el “ovni comunista” que se encuentra actualmente en estado de abandono. Una inmensa mole de hormigón que se alza en una colina.
Volvimos por la misma carretera hacia Kazanlak y tomamos el cruce a la izquierda que se ve muy bien por el monumento comunista a Dimitar Blagoev, una enorme estatua de color negro del líder socialista.

monumento comunista a Dimitar Blagoev

Aparcamos junto a otro monumento comunista, era enorme y estaba formado por dos manos portando antorchas en la parte baja de la colina.


monumento comunista


      La niebla era muy espesa y la visibilidad era de unos pocos metros así que utilizamos la aplicación mapsme para ubicar el “ovni”  y tomar un sendero de tierra para llegar hasta allí.
Subimos por un sendero a la izquierda y llegamos a lo alto de la colina totalmente mojados por la niebla. No vimos el “ovni” hasta prácticamente toparnos con él. Rodeamos el recinto pero no encontramos ningún acceso alternativo a la puerta principal que estaba sellada por seguridad ya que puede resultar peligroso por caída de parte del techo debido al abandono. Con lo cual no pudimos acceder a su interior así que nos sacamos unas fotos en la puerta y poco más, no logramos sacar una panorámica del ovni entero.

Este aspecto tenia cuando se construyo ahora esta en ruinas.




      Desde allí tomamos la carretera hacia Veliko Tarnovo pasando por el monumento memorial construido en 1902 en recuerdo de soldados búlgaros y rusos muertos por la liberación del país. Llegando allí vimos que la niebla no cesaba y desistimos en verlo.
      Tras unas dos horas de viaje dejando atrás el mal tiempo paramos a descansar y visitar Tryavna, que es un bonito pueblo de arquitectura renacentista búlgara muy turístico, de hecho fue donde más turistas habíamos visto hasta el momento. Esta muy bien conservado y repleto de tiendas de souvenirs y restaurantes. Realizada la visita, nos sentamos en una terraza cerca del puente a tomar una Astika, una marca de cerveza típica de allí y disfrutar del sol tan esplendido que hacía.


Tryavna
Tryavna
      
      Transcurrida una hora y media de carretera llegamos a Veliko Tarnovo. Es una ciudad muy bonita, turística y animada que fue antigua capital de Bulgaria. Su casco histórico se encuentra cerca de la fortaleza medieval de Tsarevets y desde donde se tienen las mejores vistas de la misma. A nosotros no nos dio tiempo a visitarla.
Veliko Tarnovo

      Para comprar souvenirs, artesanía o antigüedades hay muchas tiendas dentro del casco histórico. Y para comer podéis encontrar numerosos restaurantes y locales de ocio un poco más alejados de la fortaleza.

Veliko Tarnovo


      Una vez visitada esta bonita ciudad, fuimos a cenar a una pizzería con una gran terraza junto al monumento de la Madre Bulgaria. Pedimos unas pizzas que no estaban mal y bastante baratas.




     De allí ya fuimos directo al hotel Lucky que al día siguiente nos quedaba otra larga jornada y muchos kilómetros. El hotel está bastante bien, limpio, buena atención, y el precio fue de 26€ la doble mas tasa de 0.30 por persona.

DÍA 5: Arbanasi, Ivanovo y Ruse

      Salimos hacia Arbanasi que está muy cerca de Veliko Tarnovo. Como llegamos temprano había muy poco ambiente y quizá por ello no nos gustó mucho. Había varios restaurantes orientados para el turismo, y de hecho vimos al llegar un autobús de turista que paró allí.




      Posteriormente fuimos a ver las iglesias rupestres de Ivanovo a 22km de Ruse, dentro del territorio del Parque Natural “Rusenski Lom” . Se trata de una cueva del siglo XIII cuyas paredes se encuentran decoradas con frescos del arte religioso búlgaro del siglo XIII y XIV. Para acceder hay que subir una escalera de piedra muy empinada y la entrada cuesta 4 BGN.

Iglesias rupestres de Ivanovo

     
Iglesias rupestres de Ivanovo


Iglesias rupestres de Ivanovo
 

     También hay un sendero por el que se puede dar un paseo para contemplar el paisaje de la zona. La cueva es muy pequeña pero con mucha historia.


 
      Seguidamente fuimos a Ruse situada a orillas del Danubio y aparcamos en la puerta del Hotel La Maison Ruse nuestro alojamiento de ese día. La habitación era amplia, limpia, cómoda y nos costó 25 € más 0,35 €  de tasa. Tras instalarnos nos dirigimos a un restaurante típico cercano que era muy amplio y agradable. Estaba decorado como una casa de pueblo antigua búlgara y la comida típica estuvo bastante bien a un precio económico.
     Nos dimos un paseo viendo edificios históricos como el Museo Histórico Regional o La Escuela Hristo Botev hasta llegar a la plaza de la libertad donde se alza también el monumento a la libertad. Allí tomamos la calle peatonal Alexandrovska donde se concentraba la zona de mayor ambiente de la ciudad, llena de cafés y restaurantes. Mientras paseamos observábamos sus bonitos edificios a los lados aunque bastante mal conservados.
      Regresamos a la plaza por el paseo del Danubio que tampoco es muy bonito. Caminamos hasta la iglesia Sveta Troitsa para visitarla y ver la opera y el panteón nacional de los héroes.
Tomamos algo en la plaza y nos compramos la cena en un supermercado y la llevamos al hotel.


DÍA 6: Madara, Varna y Nesebar

      Tardamos 3 horas y media de coche en llegar a la Reserva Arqueológica  de Madara donde se encuentra su famoso jinete esculpido en una pared de piedra. La entrada cuesta 4 BGN y tienes varias cuevas pequeñas más que puedes ver.

Caballero de Madara

       A una hora y cuarto en dirección a Varna se encuentra el bosque de piedra. Es una zona natural de formaciones de piedra en disposiciones y formas curiosas debido a la erosión. La entrada cuesta 3 BGN.
  
El bosque de piedra

      Nada más aparcar aparecieron 3 perros callejeros que deben estar acostumbrados a que los turistas les den comida. Teníamos lukanka que es un salchichón típico búlgaro que compramos pero que no nos gustó mucho porque tenía una especia bastante fuerte y se lo dimos. Antes en Madara también le habíamos dado a comer a un gato que andaba por allí. Os encontrareis muchos perros y gatos abandonados por Bulgaria.
      Antes de llegar a Varna paramos para ver el monumento a la Amistad Ruso.


      Seguidamente fuimos para Varna, la tercera ciudad más grande de Bulgaria y la mayor en la costa búlgara del Mar Negro. Conseguimos aparcar en una zona libre cerca de la catedral. Nos recorrimos las calles peatonales del centro viendo sus bonitos edificios, aunque un poco deteriorados.       



      Dando un paseo llegamos a la playa para ver el Mar Negro y mojarnos al menos las manos. Había bares orientados al turismo y  en verano debe haber mucho ambiente.



      A la vuelta comimos en un restaurante típico búlgaro de la calle Dragoman. Allí probamos la mousaka que es diferente a la griega porque la hacen con masa de patata, pero la verdad es que estaba bastante seca y tenía muy poca carne. Mejor opción fue pedir un pan de ajo que estaba bueno.






      Fuimos ya al coche para ir a ver el enorme monumento comunista que rememora la amistad búlgaro rusa. Está un poco lejos del centro pero merece la pena acercarse.

Monumento a la amistad búlgaro rusa

Aun nos quedaban casi 3 horas de viaje para llegar a Nesebar, sitio donde dormiríamos la penúltima noche, así que salimos sin entretenernos mucho. Llegando a la ciudad vimos un caza MIG 21 justo a la derecha de la carretera, así que nos paramos un momento a sacar unas fotos y continuamos hacía la zona vieja de Nesebar.


      Nos alojamos en el centro histórico de la ciudad declarado reserva arquitectónica e histórica de importancia nacional. Nuestro hotel era el Guest House Port que nos costó 12,70 € más 0,4 de tasa. Allí nos atendió una señora muy amable que estuvo pacientemente esperándonos para darnos la llave, ya que esa noche solo estaríamos nosotros en el hotel.

      Dejamos nuestras cosas en la habitación y salimos a  dar una vuelta por la ciudad.



      Ésta siempre estuvo rodeada de murallas bizantinas pero ahora solo quedan restos. Por sus edificios históricos forma parte del patrimonio mundial de la Unesco.
       Este molino da entrada al casco histórico a través de un puente.



      No pudimos visitar ninguna de sus iglesias que ya estaban cerradas y al ser temporada baja no había mucho turismo por las calles. Hay varias iglesias como la Iglesia de San Esteban, San Juan Bautista, Santa Lucia y Santa Paraskeva, San Juan Aliturgetus, Cristo Pantocrátor y Arcángeles Gabriel y Miguel.


iglesia Cristo Pantocrátor

      Había una zona con muchos puestos de souvenirs pero también estaban cerrados aunque sólo eran las 6 de las tarde.
      Encontramos un pequeño supermercado donde nos compramos la cena y la llevamos al hotel.

DÍA 7 y 8: Regreso a Sofía

      Era nuestro último día de viaje y todavía nos quedaban cosas por ver en Sofía. El trayecto en coche desde Nessebar es de unas 8 horas, menos mal que todo es autovía.
Más o menos a mitad de camino nos paramos en Stara Zagora para descansar y ver el monumento al Ejército de Liberación Ruso para las batallas de 1877-1878.  Situado en lo alto de una colina, representado por una gran bandera de hormigón junto a grandes estatuas de soldados.




      Llegamos a Sofía a la hora de la comida, compramos unas bandejas de arroz con pollo preparado en un supermercado y lo comimos en un parque muy cerca del museo de arte socialista. Después de comer entramos en el jardín del museo donde existen muchas esculturas de la época comunista y la entrada es gratuita. Creíamos que el museo podía ser interesante y pagamos la entrada que fueron 10 lev, pero podemos decir que no merece la pena a nuestra opinión. Solo se muestran cuadros de pintura de representantes comunistas.
      Cogimos el metro hasta Sofía universidad para visitar las estatuas que forman el Monumento al ejército Soviético, nos dimos la última vuelta de despedida por el centro de Sofía, y regresamos a recoger el coche para devolverlo en el aeropuerto.




       
      Como nuestro avión salía de la terminal 1 al día siguiente muy temprano, decidimos coger el hotel más cercano al aeropuerto para poder ir andando al día siguiente. Reservamos el Sofía Ibis Airport por 44,5 € con tasa incluida.
Ya en el hotel nos hicimos unos bocadillos con una botella de vino para nuestra última cena en Bulgaria. Hubo una avería en el suministro de agua en la zona así que no pudimos ducharnos ni beber agua durante nuestra estancia. En el hotel nos dijeron que se solucionaría pero no se arregló en toda la noche. Ya en España hicimos una reclamación a Ibis y conseguimos que nos devolvieran el dinero.
A pesar de este último percance nuestro viaje acabaría siendo otra gran aventura.



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